Cómo elegir el grosor del laminado según el uso: la guía que necesitas antes de reformar
1 de julio de 2026 · Semar Distribuciones
Cuando llega el momento de renovar los suelos de tu hogar o negocio, una de las decisiones más importantes —y a menudo más subestimadas— es elegir el grosor adecuado del suelo laminado. No todos los espacios tienen las mismas exigencias, y acertar con este detalle marcará la diferencia entre un resultado duradero y uno que se deteriora antes de lo esperado.
¿Por qué importa el grosor del laminado?
El grosor de un suelo laminado no es solo una cuestión estética ni de comodidad bajo el pie. Influye directamente en la resistencia al impacto, en el aislamiento acústico y térmico, y en la capacidad del suelo para soportar el tránsito diario sin deformarse. Generalmente, los laminados se presentan en espesores que van desde los 6 mm hasta los 12 mm o más, y cada rango tiene sus aplicaciones ideales.
Laminados de 6 a 7 mm: para uso ligero
Este grosor es el más básico y resulta adecuado para habitaciones con poco tránsito, como dormitorios de uso individual o espacios secundarios. Su instalación es sencilla y suele ser más ligero de manejar, pero no está pensado para soportar el desgaste de zonas de paso continuo. Si buscas una solución temporal o tienes un presupuesto ajustado para una zona de bajo uso, puede ser una opción válida.
Laminados de 8 a 10 mm: el equilibrio perfecto para el hogar
Este es el rango más popular para viviendas. Ofrece una buena resistencia al tráfico moderado, mejor absorción acústica —algo que agradecerás especialmente en pisos— y una sensación más sólida bajo los pies. Es ideal para salones, pasillos, cocinas o habitaciones infantiles. La mayoría de fabricantes incluyen en este grosor laminados con clase de uso 31 o 32, aptos para uso residencial intensivo.
Laminados de 11 mm o más: para exigencia máxima
Si tienes un local comercial, una oficina o una zona de tu casa con tránsito muy elevado, lo recomendable es optar por laminados de 11 mm en adelante, preferiblemente con clasificación AC4 o AC5. Estos suelos están diseñados para aguantar el paso constante de personas, el arrastre de sillas y el uso intensivo del día a día sin perder su apariencia.
No olvides la base y el subsuelo
El grosor del laminado también debe contemplarse junto con el tipo de base existente. Un subsuelo irregular o con pequeñas imperfecciones requiere un laminado más grueso que ayude a disimularlas. Además, algunos modelos ya incorporan su propia lámina de espuma, lo que simplifica la instalación.
Encuentra el laminado adecuado para cada espacio
Cada obra es diferente, y elegir bien desde el principio te ahorra problemas a largo plazo. En Semar Distribuciones contamos con una amplia selección de suelos laminados en distintos grosores y clases de uso, y nuestro equipo puede orientarte para que tomes la mejor decisión según tus necesidades concretas. Ven a vernos en Chiclana de la Frontera y te ayudamos a encontrar la solución perfecta para tu proyecto.
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